jueves, 21 de octubre de 2010

Delirio de Luna


El Sol acababa de perder su batalla y la Luna orgullosa retomaba su trono, entonces decidí saludarla. Con lápiz y papel en mano me dirijo a olvidarme de la rutina y hacer algo de desahogo. Mientras mi cabeza batallaba entre tantas ideas y sentimientos…yo tranquilo me fumaba un cigarrillo sentado a los pies del silencio.

A lo lejos, una silueta iba tomando forma…Admito que era una figura algo intimidante, pero en sus ojos podías ver confianza y serenidad. Pausadamente se acercó y me pidió un cigarrillo…se lo dí y entablamos conversación.

-¿Y que haces?, me preguntó.

Le expliqué que solo pensaba y escribía.

-“Pues ya que vas a escribir, escribe sobre mí”, me dijo.

De forma incrédula, lo miré y le pregunté: ¿por qué?

-“En realidad no tengo historias heroicas, ni soy nadie importante” me dijo.

-“Pero a lo mejor te doy ideas”.

 Sin comprometerme a nada, le presté atención, total, “si los locos se entienden”.

Me dijo que era un tipo normal, solo que a veces no pensaba como los demás. Mientras que unos se conformaban con lo que les decían, el por otro lado, lo cuestionaba. No para molestar, sino para entender y a veces descubrir que las cosas pueden ser cambiadas. Se adentró en el mundo de la historia y las ciencias…no como trabajo o estudio, sino como pasión. Quería ser tantas cosas y no podía entender como solo te preparan para una a la vez. Y con el pasar del tiempo se convirtió en lo que el llama: “Una contradicción con patas”, ya que cree en que las mentes deben actuar juntas para un desarrollo, pero a la misma vez no quiere ser parte de una sociedad.

Sociedad que según el: “No se mueve por conocimientos…sino por impulsos” y “Todos quieren ser, sin saber”.  Preferimos ocupar nuestro tiempo en los placeres y no en los pensamientos, de eso se ocupará otro, por eso somos tan adictos a la política, porque ellos piensan en nuestro lugar. El pensamiento, la misma función que nos define del resto de los seres vivientes, y la cual jugó un papel principal en el proceso de evolución…esa función hoy la delegamos a otros.

Lo mismo pasaba en el amor. A veces se busca una pareja para llenar la necesidad de no sentirse solo y satisfacernos en lo que necesitamos en el momento. En vez de verlo como un compartir de sentimientos y experiencias, las cuales deben actuar por el bien común.   

Admito que me sorprendió,  su aspecto y sus pensamientos contrastaban inmensamente.

-“Entonces, ¿eres una especie de ermitaño social?” le dije.
- “Si y no”, contestó.

- “Yo me adentro en la sociedad, pero sin dejar de ser yo,  por eso cada vez que abro la boca tiendo a captar la atención… a algunos les gusta y a otros no”.

En ese momento me quede sin palabras, era como si el leyera mis pensamientos. Nunca me había sentido tan identificado con alguien. Me vi obligado a saber más de el, y le pregunte:

-“¿De donde eres?”…

El solo sonrío, me miró y me dijo:

- “Soy de donde mismo eres tu”…

A lo cual le respondí:

-“Imposible, yo nunca te he visto”…

Volvió a sonreír y me contestó:

-“Siempre he estado aquí…solo que me ves cuando te lo propones”

Y en ese momento comprendí…todo este tiempo estuve hablando conmigo mismo.

Es increíble como podemos sentarnos a estudiar a quienes nos rodean, y sin embargo no podemos entendernos a nosotros mismos…hasta los sicólogos necesitan su sicólogo. El ser humano tiene que aceptar que puede llegar a entender el mundo que lo rodea, pero jamás podrá entenderse a sí mismo.

Terminada la charla, me despido de mi amiga la Luna, y me voy sabiendo que hay una parte de mí, que está todavía encontrándose. Tal vez sea locura, pero son esos locos los que construyen caminos, que los valientes se atreven a recorrer…Y yo quiero ser ambos…

Esa noche el escritor y las ideas charlaron amenamente, y prometieron volverse a ver.






2 comentarios:

  1. Diabloooo brutal me encanta... Muy cierto la contradiccion entre el yo y el ser...

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  2. Dialo que cosa más cabrona... por eso digo que eres el Gran Alastor mano.

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